En las últimas semanas, clientes de Movistar, O2 y DIGI han sufrido cortes en sus servicios de internet, principalmente los fines de semana. Estos problemas estarían relacionados con el bloqueo de direcciones IP vinculadas a Cloudflare, una compañía estadounidense especializada en seguridad y distribución de contenido en la web. La finalidad de estas restricciones es frenar la piratería de retransmisiones deportivas, con especial énfasis en la emisión ilegal de partidos de LaLiga.
Para combatir la difusión no autorizada de sus contenidos, LaLiga ha llevado a cabo acciones legales para que las operadoras restrinjan el acceso a plataformas que ofrecen transmisiones sin licencia. Sin embargo, dado que Cloudflare proporciona direcciones IP compartidas por múltiples páginas web, estas medidas han terminado afectando también a sitios legítimos. Como consecuencia, miles de webs han quedado fuera de servicio para los usuarios de estas operadoras durante los períodos de bloqueo.
Desde Cloudflare han expresado su inquietud por esta situación, señalando que las restricciones perjudican a millones de personas que buscan acceder a contenido legal. Asimismo, han destacado que en otros países europeos se ha determinado que el bloqueo de direcciones IP atenta contra el principio de neutralidad de la red.
Por otro lado, las compañías afectadas han defendido su actuación, argumentando que únicamente están cumpliendo con las órdenes judiciales que exigen el bloqueo de contenidos ilícitos. Aun así, la implementación de estas medidas ha sido objeto de críticas debido a los daños colaterales que han provocado en numerosos servicios legítimos alojados en la infraestructura de Cloudflare.
Este escenario ha reavivado el debate sobre la efectividad y proporcionalidad de las estrategias antipiratería, así como la necesidad de garantizar la protección de los derechos de los usuarios y el respeto a la neutralidad de la red.